Por Daily Sánchez Lemus
Para quienes amamos el deporte y, en especial, el movimiento deportivo revolucionario que se desarrolló a partir del 1.o de enero de 1959, tenemos al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz como «el atleta mayor», definición sin discusión entre deportistas, entrenadores, y los que han continuado su obra.
No ha habido para ellos, un inspirador más apasionado que él, amante y practicante del baloncesto, el atletismo, el béisbol, el fútbol y el ajedrez.
Por tal motivo, en su centenario y en el aniversario 65 del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), es preciso rendirle tributo por todo lo que ha representado en cada medalla obtenida, gracias también al sacrificio de nuestros héroes premiados.
El sociólogo Norbert Elias defiende la tesis de que «los estudios de deporte que no son estudios de la sociedad, son estudios fuera contexto», y es real. No podemos comprender el progreso de nuestro deporte si no tenemos en cuenta el contexto y la presencia del guía revolucionario como promotor indiscutible.
La Oficina de Asuntos Históricos conserva el expediente de cuando ingresó en la Universidad de La Habana, que en su portada aparece: «Universidad de La Habana/ Comisión Atlética Universitaria/ Secretaría/ Expediente personal del atleta Castro Ruz, Fidel/ Curso 1945-1946 /Archivo 02135».
Con diecinueve años formó parte del Club Casino Español de La Habana, y a su vez solicitó ingresar a la Unión Atlética Amateur de Cuba (UAAC), el 8 de octubre de 1945, la cual se hizo efectiva el 29 de noviembre.
En el Colegio de Belén brilló en baloncesto, pelota, track,1 fútbol y atletismo, y en el nuevo centro de estudios optó por inscribirse en el club Caribes de la Universidad de La Habana, que era más afín a sus intereses.
Y en efecto: el 29 de noviembre de 1945 fue aprobado para representar al club universitario, como miembro de la Unión Atlética.
Son conocidas las fotos jugando baloncesto, en podios de premiaciones, corriendo los 800 metros planos, o en el equipo universitario de beisbol. Se caracterizó por tener buen biotipo, alto espíritu competitivo, apego a los preceptos del juego limpio, y a competir por el honor de una bandera.
Fueron estas razones más que suficientes para la propuesta exitosa del deporte revolucionario luego de 1959: pues poseía las vivencias del anterior sistema deportivo, sus logros y limitaciones, y se apropió de lo mejor de aquella experiencia para estimular en toda la nación una práctica masiva incluyente, que abrazara por igual el principio amateur de rivalizar y representar a la patria.
El primer aporte fue el impulso de la participación masiva como un derecho de todos. Junto al capitán Felipe Guerra Matos, primer director general de Deportes posterior al triunfo, se propuso llevar las diferentes disciplinas lo más lejos que se pudiera. De esa forma, se ofrecieron oportunidades a los más pobres; o a quienes habían sido profesionales explotados por patrocinadores, que solo los veían como mercancías.
La filosofía deportiva del nuevo sistema tomó de ambas. Del amateurismo: la defensa de las competencias como algo sano, para el entretenimiento en el tiempo libre, aunque también la negación de lo profesional, como forma de explotación. Del profesionalismo: la incorporación masiva por talento, sin exclusiones, sin ningún tipo de discriminación. De las dos, surgió la manera de concebir el ejercicio del deporte para todos los ciudadanos solo por sus condiciones y cualidades, rechazando cualquier manifestación mercantilista que convirtiera a los jugadores en objetos negociables.
Otro aporte decisivo fue la fundación del Inder el 23 de febrero de 1961, con José Llanusa al frente. Desde ese instante, se crearon campeonatos nacionales en casi todas las especialidades; se fundaron combinados y áreas deportivas; estadios, en los rincones más intrincados del territorio nacional, lo que permitió el despegue del deporte de alto rendimiento.
Con igual importancia, concibió el deporte como recreación, para el empleo del tiempo libre, destinado en especial a los jóvenes, con el concepto de mente sana en cuerpo sano. Activó la educación física en las escuelas.
La visión de un sistema deportivo piramidal, conformado por los combinados en la base, las Escuelas de Iniciación Deportiva (EIDE), las Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) y los centros de Alto Rendimiento, fue otra de las contribuciones promovidas por el atleta mayor, quien siempre defendió la masividad como cantera de campeones y de salud para el pueblo.
Otra decisión fundamental fue la producción de los implementos necesarios, y fue así que la Batos llegó a los centros docentes en forma de balones, mascotines, uniformes…
Igualmente, preocupado por la formación y la superación de los profesores de Educación Física y entrenadores, se creó la actual Universidad del Deporte Manuel Fajardo, donde se han graduado campeones, y de donde ha salido personal bien preparado a brindar sus conocimientos a otras partes del mundo.
La fundación del Instituto de Medicina Deportiva y el Laboratorio Antidoping, con certificación internacional, es una muestra de sus desvelos porque la ciencia acompañara a los deportistas a cuidar su salud y favorecer su rendimiento. Estas instituciones poseen prestigio por su nivel científico y su ética.
Este año se conmemoran también varias fechas de gran significación: el 60 aniversario de la hazaña del Cerro Pelado, cuando motivados por el líder revolucionario compitieron en Puerto Rico, a pesar de las prohibiciones yanquis; y del Campeonato Mundial de Ajedrez con sede en La Habana, donde Fidel fue el primer presidente de un país en jugar contra un campeón mundial, en la simultánea gigante que se organizó.
Otra de las fechas que durante 2026 se estarán conmemorando es el 50 aniversario del crimen de Barbados, donde perdieron la vida los integrantes del equipo juvenil de esgrima, que regresaba campeón de un evento; y el 35 de los Juegos Panamericanos de la Habana 1991, el sueño realizado de unos juegos múltiples de esa envergadura en Cuba, batalla que daba Fidel porque sabía que los deportistas se lo habían ganado.
Fue Cuba expulsada de numerosas competencias, como parte de la guerra hostil del imperialismo, que aspira a desangrar el deporte nacional por ser una de las conquistas más preciadas de la Revolución. Pero el genio creativo del Comandante siempre tuvo alternativas y creó otros encuentros, y llevó a nuestros especialistas a otras partes del mundo, y les hizo una escuela hermosa a los gimnastas; y creó otra para formar profesores de Educación Física en otras naciones… el legado es grandioso y perdura.
Porque con el Comandante en Jefe, el movimiento deportivo defendió como nunca la dignidad de la patria, en ese campo de batalla moderno, donde las potencias dirimen supremacías; y fue la Isla bloqueada, capaz de estar invariablemente entre los grandes, con el esfuerzo de todos y por el honor de su bandera.
Fidel, además, ha sido la inspiración de muchas medallas, y deberá seguir siéndolo en la medida en que los futuros jugadores conozcan la historia del deporte y al siempre joven deportista, para que sean fieles a su legado.
Tanto amor al deporte solo podía tenerlo un verdadero atleta, por eso nunca abandonó sus prácticas, visitas a las instituciones, recibimiento de delegaciones y acompañaba a los equipos y participantes individuales en momentos difíciles.
Ese es el atleta mayor, cuya obra se defiende en el complejo contexto deportivo actual, pero cuyos principios deberán ser siempre la brújula que nos permita mantener el rumbo del honor, la lealtad y la dignidad.
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