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22 febrero 2026

El atleta mayor


Por Daily Sánchez Lemus

Para quienes amamos el deporte y, en especial, el movimiento deportivo revolucionario que se desarrolló a partir del 1.o de enero de 1959, tenemos al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz como «el atleta mayor», definición sin discusión entre deportistas, entrenadores, y los que han continuado su obra.

No ha habido para ellos, un inspirador más apasionado que él, amante y practicante del baloncesto, el atletismo, el béisbol, el fútbol y el ajedrez.

Por tal motivo, en su centenario y en el aniversario 65 del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), es preciso rendirle tributo por todo lo que ha representado en cada medalla obtenida, gracias también al sacrificio de nuestros héroes premiados.

El sociólogo Norbert Elias defiende la tesis de que «los estudios de deporte que no son estudios de la sociedad, son estudios fuera contexto», y es real. No podemos comprender el progreso de nuestro deporte si no tenemos en cuenta el contexto y la presencia del guía revolucionario como promotor indiscutible.

La Oficina de Asuntos Históricos conserva el expediente de cuando ingresó en la Universidad de La Habana, que en su portada aparece: «Universidad de La Habana/ Comisión Atlética Universitaria/ Secretaría/ Expediente personal del atleta Castro Ruz, Fidel/ Curso 1945-1946 /Archivo 02135».

Con diecinueve años formó parte del Club Casino Español de La Habana, y a su vez solicitó ingresar a la Unión Atlética Amateur de Cuba (UAAC), el 8 de octubre de 1945, la cual se hizo efectiva el 29 de noviembre.

En el Colegio de Belén brilló en baloncesto, pelota, track,1 fútbol y atletismo, y en el nuevo centro de estudios optó por inscribirse en el club Caribes de la Universidad de La Habana, que era más afín a sus intereses.

Y en efecto: el 29 de noviembre de 1945 fue aprobado para representar al club universitario, como miembro de la Unión Atlética.

Son conocidas las fotos jugando baloncesto, en podios de premiaciones, corriendo los 800 metros planos, o en el equipo universitario de beisbol. Se caracterizó por tener buen biotipo, alto espíritu competitivo, apego a los preceptos del juego limpio, y a competir por el honor de una bandera.

Fueron estas razones más que suficientes para la propuesta exitosa del deporte revolucionario luego de 1959: pues poseía las vivencias del anterior sistema deportivo, sus logros y limitaciones, y se apropió de lo mejor de aquella experiencia para estimular en toda la nación una práctica masiva incluyente, que abrazara por igual el principio amateur de rivalizar y representar a la patria.

El primer aporte fue el impulso de la participación masiva como un derecho de todos. Junto al capitán Felipe Guerra Matos, primer director general de Deportes posterior al triunfo, se propuso llevar las diferentes disciplinas lo más lejos que se pudiera. De esa forma, se ofrecieron oportunidades a los más pobres; o a quienes habían sido profesionales explotados por patrocinadores, que solo los veían como mercancías.

La filosofía deportiva del nuevo sistema tomó de ambas. Del amateurismo: la defensa de las competencias como algo sano, para el entretenimiento en el tiempo libre, aunque también la negación de lo profesional, como forma de explotación. Del profesionalismo: la incorporación masiva por talento, sin exclusiones, sin ningún tipo de discriminación. De las dos, surgió la manera de concebir el ejercicio del deporte para todos los ciudadanos solo por sus condiciones y cualidades, rechazando cualquier manifestación mercantilista que convirtiera a los jugadores en objetos negociables.

Otro aporte decisivo fue la fundación del Inder el 23 de febrero de 1961, con José Llanusa al frente. Desde ese instante, se crearon campeonatos nacionales en casi todas las especialidades; se fundaron combinados y áreas deportivas; estadios, en los rincones más intrincados del territorio nacional, lo que permitió el despegue del deporte de alto rendimiento.

Con igual importancia, concibió el deporte como recreación, para el empleo del tiempo libre, destinado en especial a los jóvenes, con el concepto de mente sana en cuerpo sano. Activó la educación física en las escuelas.

La visión de un sistema deportivo piramidal, conformado por los combinados en la base, las Escuelas de Iniciación Deportiva (EIDE), las Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) y los centros de Alto Rendimiento, fue otra de las contribuciones promovidas por el atleta mayor, quien siempre defendió la masividad como cantera de campeones y de salud para el pueblo.

Otra decisión fundamental fue la producción de los implementos necesarios, y fue así que la Batos llegó a los centros docentes en forma de balones, mascotines, uniformes…

Igualmente, preocupado por la formación y la superación de los profesores de Educación Física y entrenadores, se creó la actual Universidad del Deporte Manuel Fajardo, donde se han graduado campeones, y de donde ha salido personal bien preparado a brindar sus conocimientos a otras partes del mundo.

La fundación del Instituto de Medicina Deportiva y el Laboratorio Antidoping, con certificación internacional, es una muestra de sus desvelos porque la ciencia acompañara a los deportistas a cuidar su salud y favorecer su rendimiento. Estas instituciones poseen prestigio por su nivel científico y su ética.

Este año se conmemoran también varias fechas de gran significación: el 60 aniversario de la hazaña del Cerro Pelado, cuando motivados por el líder revolucionario compitieron en Puerto Rico, a pesar de las prohibiciones yanquis; y del Campeonato Mundial de Ajedrez con sede en La Habana, donde Fidel fue el primer presidente de un país en jugar contra un campeón mundial, en la simultánea gigante que se organizó.

Otra de las fechas que durante 2026 se estarán conmemorando es el 50 aniversario del crimen de Barbados, donde perdieron la vida los integrantes del equipo juvenil de esgrima, que regresaba campeón de un evento; y el 35 de los Juegos Panamericanos de la Habana 1991, el sueño realizado de unos juegos múltiples de esa envergadura en Cuba, batalla que daba Fidel porque sabía que los deportistas se lo habían ganado.

Fue Cuba expulsada de numerosas competencias, como parte de la guerra hostil del imperialismo, que aspira a desangrar el deporte nacional por ser una de las conquistas más preciadas de la Revolución. Pero el genio creativo del Comandante siempre tuvo alternativas y creó otros encuentros, y llevó a nuestros especialistas a otras partes del mundo, y les hizo una escuela hermosa a los gimnastas; y creó otra para formar profesores de Educación Física en otras naciones… el legado es grandioso y perdura.

Porque con el Comandante en Jefe, el movimiento deportivo defendió como nunca la dignidad de la patria, en ese campo de batalla moderno, donde las potencias dirimen supremacías; y fue la Isla bloqueada, capaz de estar invariablemente entre los grandes, con el esfuerzo de todos y por el honor de su bandera.

Fidel, además, ha sido la inspiración de muchas medallas, y deberá seguir siéndolo en la medida en que los futuros jugadores conozcan la historia del deporte y al siempre joven deportista, para que sean fieles a su legado.

Tanto amor al deporte solo podía tenerlo un verdadero atleta, por eso nunca abandonó sus prácticas, visitas a las instituciones, recibimiento de delegaciones y acompañaba a los equipos y participantes individuales en momentos difíciles.

Ese es el atleta mayor, cuya obra se defiende en el complejo contexto deportivo actual, pero cuyos principios deberán ser siempre la brújula que nos permita mantener el rumbo del honor, la lealtad y la dignidad.

 

17 febrero 2026

Rutas de victorias. La entrevista de Matthews

 Por Otto Hernández Garcini, cartógrafo e historiador de la Oficina de Asuntos Históricos. (Fallecido)

Entre los días 16 y 18 de febrero de 1957 se desarrolló la primera reunión de la dirección nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio tras el desembarco de los expedicionarios del yate Granma. También tuvo lugar una entrevista trascendental a Fidel, por el periodista Herbert Matthews, del The New Yorok Times, donde dio a conocer al mundo que Fidel estaba vivo. En un nuevo aniversario de ambos hechos históricos, nuestro boletín les comparte el siguiente artículo.

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El 16 de febrero de 1957, el resto del destacamento guerrillero, con Fidel al frente, camina toda la madrugada y antes del amanecer llega a la finca Los Chorros de Epifanio Díaz, en El Jíbaro, bajando por un estribo del pico Tío Lucas. Ciro Frías sale para establecer contacto y a medio camino se encuentra con Celia y Frank.1 Todos regresan al campamento.

La impaciencia domina a los compañeros que esperan en casa de Alberto Saumell, en Manzanillo, lugar acordado para el encuentro con el periodista.

Con toda rapidez, [Felipe] Guerra Matos sale de nuevo en un segundo viaje hacia la finca, esta vez lo acompañan Haydée, Hart, Vilma y Faustino.2 Al llegar a su destino, se dirigen rápidamente por medio de potreros y maniguas, ya que es necesario proceder con cautela al tener al ejército tan cerca; después de caminar menos de dos kilómetros se encuentran con la primera posta rebelde. Ya están en el improvisado campamento guerrillero en la finca de Epifanio Díaz y la alegría del encuentro se mezcla con la sorpresa de la presencia de ellos en un lugar tan cercano, en pleno llano.

Esa noche deciden buscar un lugar mejor para dormir. [Luis] Crespo los guía, pero pierde el rumbo y al final todos deben dormir en un potrero a la intemperie, bajo una nube de mosquitos y con los soldados peligrosamente cerca.

Tan pronto Guerra Matos ha dejado a los compañeros, sin siquiera apagar el motor, regresa muy rápido a Manzanillo. Allí recoge, el 16, al caer la noche, a Matthews,3 René Rodríguez y tres compañeros más; esta vez cambia la ruta para no tener dificultades con las patrullas militares y cerca de la madrugada del 17 llegan al punto donde deben comenzar a caminar y está reunido el destacamento con Fidel al frente.

Los compañeros que quedaron a la intemperie, salen a caminar en horas tempranas de la madrugada, para localizar el campamento. Al poco rato, se encuentran con Ciro Frías, quien les informa que el periodista ya se encuentra en el campamento hace más de una hora. Fidel, imparte las necesarias instrucciones para que el pequeño destacamento parezca una gran columna guerrillera y orienta a sus hombres a que se presenten con aire marcial.

Al aclarar el día, Fidel se presenta en el campamento, se invitan como intérpretes a Vilma y a Javier Pazos Behar, la conversación se inicia bajo un cobertizo de yaguas. Ha comenzado la entrevista que hará historia.

Es tema obligado el recuento de las dificultades del desembarco y del encuentro en Alegría de Pío, los asesinatos de 21 expedicionarios, la reagrupación de la guerrilla y la realización de sus primeras acciones victoriosas, como el combate de La Plata y de los Llanos del Infierno. También se conversa de la moral de los combatientes y su eficacia para eludir los cercos del ejército ejecutando golpes efectivos a las tropas del tirano, y del tratamiento que se les da a los prisioneros.

Fidel se lamenta de la censura de prensa que sufre el pueblo cubano y resalta la importancia que significa su presencia, la cual aprovecha para explicarle ampliamente los planes y la decisión de luchar de los cubanos.

La entrevista dura casi tres horas. El periodista se lleva su libreta de notas repleta de observaciones y relatos, material suficiente para un excelente reportaje, además, René Rodríguez toma fotografías del hecho histórico, con las cuales se completa la información. Después de finalizada, despide a Matthews de manera cordial. Para terminar estampa su firma y la fecha en la libreta de notas.

Es necesario emprender rápidamente el regreso; lo conducen hasta cerca de la casa de Epifanio, de allí parten con Guerra Matos, Javier y René hacia Manzanillo, casi de inmediato el periodista y su esposa salen para Santiago de Cuba donde toman el avión para La Habana y el día 19 salen para Nueva York. Sin contratiempos se ha cumplido la misión, ahora solo falta esperar la publicación en el New York Times.

Inmediatamente después de la partida del norteamericano del campamento, Fidel se reúne con los dirigentes del Movimiento. Están presentes Frank País, Celia Sánchez, Armando Hart, Haydée Santamaría, Faustino Pérez y Vilma Espín.

Se ajustan los importantes detalles para el envío de un grupo de compañeros que prepara Frank en Santiago de Cuba y el compromiso de equipar a este personal con todo lo necesario para la vida guerrillera. Celia queda encargada de recibir y ocultar a los hombres, según lleguen, y su posterior traslado a la Sierra Maestra.

Fidel insiste en la situación de los combatientes clandestinos en las ciudades y la presencia de la mujer en esta lucha; que el llano priorice la lucha guerrillera en la Sierra; sobre la propaganda y el financiamiento, y Faustino plantea se planifique la apertura de otro frente, esta vez en las montañas del Escambray, en Las Villas.Finalmente, se acuerda que Fidel redacte un manifiesto al pueblo de Cuba, que deberán bajar los compañeros para su divulgación.

A media tarde, y terminada la reunión, un muchacho, Reynerio Márquez, familia de Epifanio, irrumpe en el campamento con la asombrosa noticia de que Eutimio Guerra, el traidor, con su habilidad de rastreador campesino, ha logrado llegar a los alrededores del campamento guerrillero. Fidel ordena con rapidez tomar las medidas oportunas, distribuye las postas y pone al resto en estado de alerta.

Al rato, aparece Eutimio acompañado por un hijo de Epifanio, al llegar, es sujetado y registrado por la posta, [Manuel] Fajardo y Ciro Frías, llevaba una pistola y varias granadas así como salvoconductos de oficiales del ejército. Fidel lo interroga extensamente, después Ciro Frías le habla con dureza, con emoción y sinceridad le recrimina cómo fue el culpable de la muerte de su hermano Antonio y del jovencito arriero, de la violación de su joven esposa, que su traición lo llevó, por unos pesos, a tratar de entregar al pequeño destacamento guerrillero; en fin, que cómo era posible que a él, que era su compadre, también quisiera asesinarlo. Eutimio Guerra asume entre un cobarde llanto su responsabilidad. En juicio sumarísimo se le condena a la pena de muerte y en medio de la tormenta que los azotaba, entre relámpagos y truenos, se cumple la sentencia.

En la clara mañana del 18, Fidel en casa de Epifanio empieza a redactar el Manifiesto al Pueblo deCuba y otras cartas importantes. En este se plantean, como consignas:

Intensificar la quema de caña.

Sabotaje general al transporte público y vías de comunicación.

Ejecución a los esbirros y asesinos de la tiranía.

Organización de la resistencia cívica en todas las ciudades.

Intensificación de la campaña económica para los gastos de la guerra.

La huelga general, como colofón a la lucha.

 

Al anochecer, sin otro incidente que el tiro que se da el Gallego Morán en una pierna, el grupo levanta el campamento y se traslada al fondo de la casa de Epifanio.

Ya han salido del campamento Faustino y Frank con Quique Escalona, que había llegado de Manzanillo. Vilma saca copia del documento y, con posterioridad, Haydée y Hart se van con Guerra Matosy también se retiran hacia Manzanillo. Vilma y Celia salen a buscar la camioneta que Guerra Matos dejó estacionada a cierta distancia cerca de un taller de la arrocera Roca y Álvarez, pues en ella habían venido tres expedicionarios del Granma que después de Alegría de Pío quedaron dispersos y gracias a la ayuda campesina se salvaron: Gabriel Gil Alfonso, Esteban Sotolongo Pérez y Raúl Díaz Torres.

Al anochecer del día 19 sale a caminar la columna. Se dirigen hacia el sur, cruzan el entronque del sendero al Jíbaro, más adelante dejan la senda, hacen un alto, escuchan el radio y bajan hasta cerca del arroyo La Montería.

El 24 aparece en la primera página del periódico New York Times el artículo primero de una serie de tres, que se publicaran consecutivamente. La entrevista del periodista norteamericano resulta, al publicarse, un éxito para la guerrilla.

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