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17 febrero 2026

Rutas de victorias. La entrevista de Matthews

 Por Otto Hernández Garcini, cartógrafo e historiador de la Oficina de Asuntos Históricos. (Fallecido)

Entre los días 16 y 18 de febrero de 1957 se desarrolló la primera reunión de la dirección nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio tras el desembarco de los expedicionarios del yate Granma. También tuvo lugar una entrevista trascendental a Fidel, por el periodista Herbert Matthews, del The New Yorok Times, donde dio a conocer al mundo que Fidel estaba vivo. En un nuevo aniversario de ambos hechos históricos, nuestro boletín les comparte el siguiente artículo.

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El 16 de febrero de 1957, el resto del destacamento guerrillero, con Fidel al frente, camina toda la madrugada y antes del amanecer llega a la finca Los Chorros de Epifanio Díaz, en El Jíbaro, bajando por un estribo del pico Tío Lucas. Ciro Frías sale para establecer contacto y a medio camino se encuentra con Celia y Frank.1 Todos regresan al campamento.

La impaciencia domina a los compañeros que esperan en casa de Alberto Saumell, en Manzanillo, lugar acordado para el encuentro con el periodista.

Con toda rapidez, [Felipe] Guerra Matos sale de nuevo en un segundo viaje hacia la finca, esta vez lo acompañan Haydée, Hart, Vilma y Faustino.2 Al llegar a su destino, se dirigen rápidamente por medio de potreros y maniguas, ya que es necesario proceder con cautela al tener al ejército tan cerca; después de caminar menos de dos kilómetros se encuentran con la primera posta rebelde. Ya están en el improvisado campamento guerrillero en la finca de Epifanio Díaz y la alegría del encuentro se mezcla con la sorpresa de la presencia de ellos en un lugar tan cercano, en pleno llano.

Esa noche deciden buscar un lugar mejor para dormir. [Luis] Crespo los guía, pero pierde el rumbo y al final todos deben dormir en un potrero a la intemperie, bajo una nube de mosquitos y con los soldados peligrosamente cerca.

Tan pronto Guerra Matos ha dejado a los compañeros, sin siquiera apagar el motor, regresa muy rápido a Manzanillo. Allí recoge, el 16, al caer la noche, a Matthews,3 René Rodríguez y tres compañeros más; esta vez cambia la ruta para no tener dificultades con las patrullas militares y cerca de la madrugada del 17 llegan al punto donde deben comenzar a caminar y está reunido el destacamento con Fidel al frente.

Los compañeros que quedaron a la intemperie, salen a caminar en horas tempranas de la madrugada, para localizar el campamento. Al poco rato, se encuentran con Ciro Frías, quien les informa que el periodista ya se encuentra en el campamento hace más de una hora. Fidel, imparte las necesarias instrucciones para que el pequeño destacamento parezca una gran columna guerrillera y orienta a sus hombres a que se presenten con aire marcial.

Al aclarar el día, Fidel se presenta en el campamento, se invitan como intérpretes a Vilma y a Javier Pazos Behar, la conversación se inicia bajo un cobertizo de yaguas. Ha comenzado la entrevista que hará historia.

Es tema obligado el recuento de las dificultades del desembarco y del encuentro en Alegría de Pío, los asesinatos de 21 expedicionarios, la reagrupación de la guerrilla y la realización de sus primeras acciones victoriosas, como el combate de La Plata y de los Llanos del Infierno. También se conversa de la moral de los combatientes y su eficacia para eludir los cercos del ejército ejecutando golpes efectivos a las tropas del tirano, y del tratamiento que se les da a los prisioneros.

Fidel se lamenta de la censura de prensa que sufre el pueblo cubano y resalta la importancia que significa su presencia, la cual aprovecha para explicarle ampliamente los planes y la decisión de luchar de los cubanos.

La entrevista dura casi tres horas. El periodista se lleva su libreta de notas repleta de observaciones y relatos, material suficiente para un excelente reportaje, además, René Rodríguez toma fotografías del hecho histórico, con las cuales se completa la información. Después de finalizada, despide a Matthews de manera cordial. Para terminar estampa su firma y la fecha en la libreta de notas.

Es necesario emprender rápidamente el regreso; lo conducen hasta cerca de la casa de Epifanio, de allí parten con Guerra Matos, Javier y René hacia Manzanillo, casi de inmediato el periodista y su esposa salen para Santiago de Cuba donde toman el avión para La Habana y el día 19 salen para Nueva York. Sin contratiempos se ha cumplido la misión, ahora solo falta esperar la publicación en el New York Times.

Inmediatamente después de la partida del norteamericano del campamento, Fidel se reúne con los dirigentes del Movimiento. Están presentes Frank País, Celia Sánchez, Armando Hart, Haydée Santamaría, Faustino Pérez y Vilma Espín.

Se ajustan los importantes detalles para el envío de un grupo de compañeros que prepara Frank en Santiago de Cuba y el compromiso de equipar a este personal con todo lo necesario para la vida guerrillera. Celia queda encargada de recibir y ocultar a los hombres, según lleguen, y su posterior traslado a la Sierra Maestra.

Fidel insiste en la situación de los combatientes clandestinos en las ciudades y la presencia de la mujer en esta lucha; que el llano priorice la lucha guerrillera en la Sierra; sobre la propaganda y el financiamiento, y Faustino plantea se planifique la apertura de otro frente, esta vez en las montañas del Escambray, en Las Villas.Finalmente, se acuerda que Fidel redacte un manifiesto al pueblo de Cuba, que deberán bajar los compañeros para su divulgación.

A media tarde, y terminada la reunión, un muchacho, Reynerio Márquez, familia de Epifanio, irrumpe en el campamento con la asombrosa noticia de que Eutimio Guerra, el traidor, con su habilidad de rastreador campesino, ha logrado llegar a los alrededores del campamento guerrillero. Fidel ordena con rapidez tomar las medidas oportunas, distribuye las postas y pone al resto en estado de alerta.

Al rato, aparece Eutimio acompañado por un hijo de Epifanio, al llegar, es sujetado y registrado por la posta, [Manuel] Fajardo y Ciro Frías, llevaba una pistola y varias granadas así como salvoconductos de oficiales del ejército. Fidel lo interroga extensamente, después Ciro Frías le habla con dureza, con emoción y sinceridad le recrimina cómo fue el culpable de la muerte de su hermano Antonio y del jovencito arriero, de la violación de su joven esposa, que su traición lo llevó, por unos pesos, a tratar de entregar al pequeño destacamento guerrillero; en fin, que cómo era posible que a él, que era su compadre, también quisiera asesinarlo. Eutimio Guerra asume entre un cobarde llanto su responsabilidad. En juicio sumarísimo se le condena a la pena de muerte y en medio de la tormenta que los azotaba, entre relámpagos y truenos, se cumple la sentencia.

En la clara mañana del 18, Fidel en casa de Epifanio empieza a redactar el Manifiesto al Pueblo deCuba y otras cartas importantes. En este se plantean, como consignas:

Intensificar la quema de caña.

Sabotaje general al transporte público y vías de comunicación.

Ejecución a los esbirros y asesinos de la tiranía.

Organización de la resistencia cívica en todas las ciudades.

Intensificación de la campaña económica para los gastos de la guerra.

La huelga general, como colofón a la lucha.

 

Al anochecer, sin otro incidente que el tiro que se da el Gallego Morán en una pierna, el grupo levanta el campamento y se traslada al fondo de la casa de Epifanio.

Ya han salido del campamento Faustino y Frank con Quique Escalona, que había llegado de Manzanillo. Vilma saca copia del documento y, con posterioridad, Haydée y Hart se van con Guerra Matosy también se retiran hacia Manzanillo. Vilma y Celia salen a buscar la camioneta que Guerra Matos dejó estacionada a cierta distancia cerca de un taller de la arrocera Roca y Álvarez, pues en ella habían venido tres expedicionarios del Granma que después de Alegría de Pío quedaron dispersos y gracias a la ayuda campesina se salvaron: Gabriel Gil Alfonso, Esteban Sotolongo Pérez y Raúl Díaz Torres.

Al anochecer del día 19 sale a caminar la columna. Se dirigen hacia el sur, cruzan el entronque del sendero al Jíbaro, más adelante dejan la senda, hacen un alto, escuchan el radio y bajan hasta cerca del arroyo La Montería.

El 24 aparece en la primera página del periódico New York Times el artículo primero de una serie de tres, que se publicaran consecutivamente. La entrevista del periodista norteamericano resulta, al publicarse, un éxito para la guerrilla.

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